sábado, 5 de septiembre de 2009

Una herida que aún no cierra: el Holocausto nazi y la Segunda Guerra


Hoy se cumplen 70 años del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, y paradójicamente hoy también fue el día que la canciller alemana, Angela Merkel eligió para reconocer “el sufrimiento interminable” que su país causó al finalizar el conflicto bélico. A su vez, recordó el destino de los millones de alemanes expulsados de la Europa Central y Oriental. La pregunta es ¿De qué sirve reconocer los horrores de la guerra 70 años después? O mejor dicho, ¿Sirve? ¿Mas vale tarde que nunca? Es difícil responder a estos interrogantes, y mucho más difícil debe ser para los familiares de los judíos exterminados, o a los mismos sobrevivientes del Holocausto. Y no sólo eso, sino también, a los expulsados de su tierra natal.

A aquellas personas, que por tener una ideología política distinta o pensar diferente o simplemente pertenecer a la religión judía, la cual era odiada hasta el punto del antisemitismo por el entonces Furher, Adolf Hitler (Jefe del Partido Obrero Alemán Nacional Socialista- más conocido como Partido Nazi), se las eliminaba del mapa, torturándolas, obligándolas a sufrir en los campos de concentración, donde pasaban hambre y frío, donde estaba totalmente desprotegidas. Pero ojo, la matanza indiscriminada de judíos estaba justificada por los Nazis, ellos argumentaban que dicha religión “ennegrecía”, la raza blanca de los alemanes puros, decían que los judíos eran los culpables de todos los males.

No olvidemos que murieron millones de personas, mujeres, niños, y hombres, los cuales, sino morían en los campos, lo hacían combatiendo. Ya sea de forma activa o pasiva, países y habitantes de todos los continentes se vieron afectados por la Segunda Guerra, una contienda en las que las naciones con siglos de supuesta civilización se enfrentaron en una escala de destrucción sin precedentes.

Hay una diferencia radical entre la Primera Guerra y la Segunda y tiene que ver con el problema de la responsabilidad que se le imputa a Hitler, quien arrastró a Alemania a la aventura de vengarse de los vencedores de la Primera Guerra (recordemos que Alemania quedó como la única culpable de aquella contienda) y del Tratado de Versailles (firmado al finalizar la Primera Guerra, en el cual se obligaba a Alemania a pagar los gastos ocasionados en países como Francia, a bajar su número de soldados, etc). Hitler buscaba mayor poder, quería afirmar la necesidad de la expansión alemana. A su vez, el mayor exterminador de la historia, pretendía exaltar la superioridad de la raza germánica sobre las demás etnias: judíos, esclavos, africanos, y por eso, los mataba, lo cual es una terrible e imperdonable aberración. Un hecho inaceptable en la Declaración de los Derechos Humanos, algo inconcebible desde cualquier punto de vista, matar gente sólo por el hecho de que pertenecen a otra raza o porque se oponen a la ideología nazi, planteada por Hitler, realmente deja mucho que pensar, y lo peor de todo es que Hitler fue un gran propagandista, por lo que consiguió millones de adeptos y seguidores (muchos lo siguen en la actualidad).

El Genocidio, y lo llamo así y no guerra por la cantidad de muertos que dejó como saldo, provocó daños materiales, destrucciones masivas de edificios, de infraestructura, carreteras, y lo que es mucho más importante y grave, más de 60 millones de muertos en total, de los cuales, 5 millones eran judíos. El mundo quedó dividido en dos bloques antagónicos, uno liderado por la nueva potencia mundial, EE.UU. y el otro, por la todavía, U.R.S.S.

Y justamente un día como hoy, en un acto en conmemoración del inicio del conflicto, a Merkel se le ocurre, reconocer el horror y pedir perdón, como si esto sirviera de algo, como si con las disculpas y el reconocimiento se les devuelve la vida a los muertos en el Holocausto y en la Guerra, o se les alivia el dolor a los familiares o sobrevivientes. Ya es tarde para disculparse, ya es demasiado tarde para reconocer o recordar…

http://www.lasegundaguerra.com/
http://www.clarin.com/diario/2009/09/02/elmundo/i-01990428.htm


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